Algún día todo esto será tuyo

Algún día todo esto será tuyo

Ahora se dice “biopic” que maldita falta hace. Una semblanza divertida, llena de ritmo, de guiños, de personajes, de pasado, de intereses, de requiebros, de medrosos políticos y financieros al más puro estilo hampa (con h, sí), donde hay dinero hay negocio, donde hay negocio hay explotación, donde explota hay cadáveres, donde hay muertos hay resucitados.

La excusa es Ramón Areces, fundador de El Corte Inglés, pero podría ser cualquier preboste crecido con aires de empresario innovador que mira en beneficio propio mirando al tendido estando seguro de que no le cogerá el toro.

La compañía Club Caníbal nos ofrece un montaje plagado de sensatez perdida, de crítica, de diversión, de vida, sangre, sudor y lágrimas, y risas. Bastantes risas. Muchas risas. ¡Lo que nos gusta reconocernos en los eslóganes, en el morbo de la crítica, si ya sabía yo que no todo es trigo limpio, en pensar, mira, si también tienen su punto débil, si “ya yo” te lo decía…! Algún día todo esto será tuyo, porque ya lo era de antes.

Los actores, Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa, dirigidos por Chiqui Carabante entran y salen de personajes, sudan, respiran, interpretan un mundo de intrigas, de sociedades, de recuerdos, y nos gusta que nos cuenten y nos digan de forma humorística que cualquier emprendedor puede ser un pequeño gran hombre algún día.

El ombligo de la reina, que no se veía

El ombligo de la reina, que no se veía

Podría ser un cuento. Un cuento de hortalizas, flores y verduras. De muñecos autómatas y personas distintas.

Podría ser un canto a la diversidad, a lo peculiar, a lo sorprendente, con convencionalismos costumbritas.

Podría ser un juego de dimes y diretes, de absurdos encadenados, de copla folclórica, de verdades y mentiras.

Podría ser un universo nuevo, una forma nueva de afrontar adversidades, de aceptar las cosas como vienen, de enfrentarse a la sociedad que solo se ajusta a ciertas normas expeditas.

Y es todo eso y más. Y es menos y es una función teatral divertida, y es surrealismo y ruralidad, y es conciencia compartida.

El ombligo de la reina. El texto y dirección, que es de Celia Morán, que se suelta la coleta, que se quita los zapatos, que se viste colores, que canta y baila, que se inventa un amigo invisible y nos lo cuenta a otros amigos invisibles, que instiga a que se acepte lo que no se considera “normal” aunque de primeras no se veía, que nos alecciona diciendo que los autómatas puede que sean otros, que se traba porque teme no ser comprendida, pero ocurre que la comunicación es de ida y vuelta y aceptamos sus ironías, nos reímos de sus salidas, nos sorprende con su valentía. Y nos retrotrae a Valle y sus esperpentos, a Ionesco,  a Beckett, pero también a Fernando Arrabal, a Nieva, a Gómez de la Serna, a mi tía la del pueblo, que también escribía (esto es broma, pero pegaba).

El elenco, también en su medida. Divertidos, comprometidos, sentidos, un poco idos, que es lo que requiere este montaje de gran sabiduría.

EnCanto Sur

EnCanto Sur

Suena primero Lorca, palabras en el aire y silencio. Patria de la poesía. Movimiento de baile, brazos y piernas, respiración contenida. Se va llenando el ambiente de versos, de recitado y cante sin música. La luna preside el fondo oscuro y se produce un encuentro entre poemas, flamenco, palabras cantadas, silencio de lucha.

También los colores hablan. Negro, blanco, rojo. Telas fecundas que ocupan su espacio, sangre, noche, luz de mediodía.

Enmudece el aire para dejar oír además de a Lorca, a José Agustín Goytisolo, a Benedetti, a Alfonsina y el mar, la Tarara, la voz popular, el taconeo y las palmas, diálogo de música, baile y poesía.

Sarini Nieto interpreta con el cuerpo, siente con las manos y los pies, la mirada habla, corazón galopante de pasión sin medida.

Mariana Taranto, voz sin sombras, nos abre al mundo del aire de los versos, la copla hecha persona, desgarradora emoción de transparentes poemas con los que nos guía y reconforta.

Celia Morán lo estructura y le de forma. La que da los detalles precisos, aunque pasen desapercibidos, es el silencio, la pausa versal, la presencia que no se nota.

EnCanto Sur, una propuesta real y cierta, “no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable”, que no acabe esta simbiosis de arte, poesía, baile, espectáculo de esfuerzo y sentimiento enraizado en nuestra cultura en el teatro de La Encina.

El teatro y los musicales ¡también son para niños!

El teatro y los musicales ¡también son para niños!

El ocio y la cultura casi siempre van de la mano, y para aquellos que les gusta disfrutar de las dos cosas a la vez, encontrará en Madrid las oportunidades perfectas.

En los últimos años la capital ha vivido un resurgir del teatro y de la música que ha llenado las calles de coloridos carteles y las butacas de una audiencia encantada con este despertar. Pero Madrid no es únicamente una ciudad para adultos, por su amplia y variada oferta de ocio también cuenta con muchas opciones para los más pequeños de la casa, para los cuales, además de ser una forma de diversión, también les aporta grande beneficios en su desarrollo.

Beneficios del teatro para los niños

Si no sabemos qué hacer para entretener a los más pequeños y queremos resguardarnos del calor de los días de verano, ¿por qué no llevarles a un teatro? Esta forma de ocio tan entretenida y clásica es una de las principales actividades que se llevan a cabo en los centros educativos por los grandes beneficios que aportan al desarrollo cognitivo de los niños.

  1. Mejora la concentración y la atención de los niños: el teatro son historias, y para poder entenderlas hay que saber seguir su argumento y concentrarse en su contenido.
  2. Transmite e inculca valores: el teatro infantil nace a partir de cuentos, los cuales siempre tienen una moraleja, una enseñanza que aporta valores necesarios para el desarrollo de los más pequeños.
  3. Promueve la reflexión: los niños no escuchan la moraleja y se la aprenden sin más, sino que la interiorizan, piensan en ella y reflexionan acerca de cómo puede afectar a su día a día.
  4. Estimula la creatividad y la imaginación: los niños no solo ven historias que se representan delante de ellos, sino que ven oportunidades para crear ellos mismos dichas historias y llevarlas a cabo en su imaginación.
  5. Refuerza el aprendizaje de materias escolares como la literatura y la lengua, ya que la gran mayoría de cuentos y obras teatrales se basan en libros, es una forma de hacer que los niños lean más.

Los mejores planes teatrales para niños en Madrid

Ya sea en los infernales días de verano madrileños o en los cruentos días de invierno, el teatro siempre es una buena opción para que disfruten los más pequeños y los más grandes de la casa, y la capital está llena de posibilidades para todos ellos. Magia, música, cuentos, marionetas… para poder elegir según los gustos de cada uno.

  • Billy Elliot, el musical: ya es su segundo año en la Gran Vía de Madrid, y su éxito no ha menguado ni un ápice. Al igual que en la película que se basa, Billy Elliot es el musical perfecto para que disfrute toda la familia, con coreografías espectaculares y enseñanzas tan importantes como que siempre hay que luchar por alcanzar nuestros sueños. Además con la Promo Kids Week podrás comprar 2 o más entradas a un 50% para las actuaciones del 28 de junio al 14 de julio.
  • CantaJuego “SuperÉxitos Gira 2019-2020”: ¿quién no ha cantado alguna vez el Corro de la patata o los Cinco Lobitos? Las canciones infantiles no pasan de moda y gustan a todas las generaciones de niños. Con los Cantajuegos, los más pequeños cantarán, bailarán y aprenderán casi sin darse cuenta.
  • Teatro de las letras: a lo largo de la temporada su programación se ha dirigido tanto a niños como a mayores, pero si hay que destacar un espectáculo que les pueda gustar a ambos, qué mejor que Rapunzel, El musical, una adaptación de la película de Disney que ya se ha convertido en todo un clásico.
  • Teatros Luchana: con una programación pensada principalmente para niños, los Teatros Luchana tienen espectáculos para todos los gustos. Si quieres que tu pequeño desarrolle su imaginación, qué mejor que una obra de improvisación para crear un cuento en Cuentos Irrepetibles. Y si lo tuyo es la magia, qué mejor que La magia está en ti, un espectáculo lleno de risas, juegos y trucos para que disfrute toda la familia. Pero si prefieres los cuentos clásicos, Pato, el feo es la mejor opción para dar a conocer a los más pequeños esta historia clásica de Hans Christian Andersen.
  • Miraculous, el espectáculo de Ladybug: por primera vez en Madrid, Ladybug, la heroína en mallas que ha triunfado en Disney Channel, sale de la pequeña pantalla para un impresionante espectáculo en vivo que se estrena el 21 de diciembre en Madrid y que contará con la presencia de Cat Noir, Tikki, Plagg y de Lepidóptero.
  • Gerónimo Stilton – Enigma en el Prado: un musical interactivo que dejará huella a todos los peques. Han robado un famosísimo cuadro en el Museo del Prado y, por alguna extraña coincidencia, el superratón Gerónimo se encuentra en Madrid junto a su amigo el detective Metomentodo. Los niños podrán acompañar a Gerónimo Stilton y sus amigos en la búsqueda del cuadro, visitando los lugares más emblemáticos de la capital española.
  • ChiquiJamming: si todavía no conoces a la compañía de improvisación “Jamming“, es el momento de hacerlo en familia. Tras 15 años en cartel en Madrid, ahora podrás descubrir este divertidísimo, dinámico, fresco y educativo show de improvisación para niños. En ChiquiJamming, A través de ejercicios interactivos como frases, dibujos y otras sugerencias, los niños son partícipes del espectáculo. Incluso, los que se animen, subirán al escenario a participar en una fiesta teatral improvisada.

Tres sombreros de copa

Tres sombreros de copa

¡Capullito de alhelí y de azucena! ¡Es usted un bohemio! ¿Me da usted el brazo, patitas de bailaora?

Volver a visitar a Miguel Mihura. Entrar de nuevo en su habitación de Tres sombreros de copa y que sea él, el que descoloque todo y lo ponga patas arriba. Con su ingenio desbordado que no es tan absurdo ni descabellado. Con su ocurrencias humorísticas y nostálgicas en las que habla de soledad y libertad de expresión. En las que critica a su manera las convenciones sociales y lo política o socialmente correcto.

Tres sombreros de copa ya es un clásico. Se estrenó veinte años después de escribirse en 1932 como una novedad casi irrepresentable en la que muy pocos creían. Lo tildaban únicamente de locura. Hasta que, de manera velada e imperceptible, va arraigando como montaje no solamente cómico. Porque es una comedia sincera, espontánea, con emoción, con desparpajo, con vida propia, como diría el propio Mihura, con ritmo y “hasta con una cadencia especial que sonaba a verso”. Escrita con amor y melancolía.

Hasta que empieza a leerse en los cursos de bachillerato, los grupos de aficionados comienzan a tomarla como instrumento para sus prácticas teatrales y llega a formar parte del repertorio de muchas compañías. Es decir, se convierte en clásico e imprescindible. 

Y el acierto de este montaje de Natalia Menéndez, cuyo padre, Juanjo Menéndez protagonizó en el primer estreno dirigido por Gustavo Pérez Puig en 1952, es que acoge las características que buscaba y quería don Miguel. Sin exageraciones. Sin hacerse el gracioso, porque el humor ya está implícito y, además, hay que darle la ternura necesaria, la emoción no sobreactuada.

Esto ocurre con la Compañía del Centro Dramático Nacional, en la que todo el elenco acepta esa premisa de no desvirtuar grotescamente al personaje y lo interpretan limpiamente, con cariño y muchas ganas.

Pablo Gómez-Pando está francamente notable, es el Dionisio perfecto, tímido sin barroquismo a la contra, suficientemente emocionado, expresando esa frustración de no hacer lo que realmente le pide el cuerpo. En cuanto a Paula, Laia Manzanares, no le va a la zaga, se muestra casi más ingenua e infantil que el original, se la ve desvalida y sola como se exige este personaje. El resto, profundamente entregados, destacando a Arturo Querejeta que llena el escenario con su sola presencia. Tusti de las Heras, Roger Álvarez, César Camino,… imparables e incontenibles, fiel reflejo del espíritu innovador de una obra que nunca podremos dejar de verla.

Jódete y crece

Jódete y crece

Tanta veces oigo comentarios sobre las nuevas generaciones…, que no tiene aliciente por nada, que no leen, que están desinteresados por la política y más por la economía, que se mueven en un mundo de inestabilidad emocional inaudita, que si simplemente transgreden la norma para divertirse, que si no tiene expectativas, que solo piensan en el sexo y en la bebida, que en qué manos vamos a dejar esta sociedad de consumismo y desarraigo.

Sin embargo, otras muchas tantas veces veo y constato que hay jóvenes que luchan precisamente por cambiar esa concepción de la vida fácil y se plantean retos y quieren producir, crear, que están concienciados con que no se puede continuar por la senda del todo vale y que me lo den todo hecho. Al contrario, saben lo que quieren y pretenden conseguirlo, aunque no se vengan abajo a la primera de cambio, o cambien el protocolo de actuación, o no se atengan a lo comúnmente establecido.

En Jódete y crece, de Juan Pablo Cuevas, se nos plantean muchas de estas cuestiones. Esos jóvenes que, sin negar su derecho a divertirse, deben enfrentarse a noes en la búsqueda del empleo, a negaciones en el reconocimiento de sus valías y valores, a noes en los créditos, incluso a noes en sus relaciones personales. Y así, van cambiando de parecer, denotan inseguridad en algunos momentos, y aunque no buscan acomodo sí quieren bienestar como es lo lógico, y van encontrando puertas cerradas y desestructuran sus hábitos pareciendo, a veces, que no saben lo que quieren.

En este texto se habla, se dialoga, se duda, se emocionan, descubren, viven, sienten y padecen. Es decir, se joden y crecen, porque nadie les va a sacar las castañas del fuego ni ellos quieren. Quieren hacerse valer y si, además, tienen sexo, y locura, e ilusiones, entonces es cuando demuestran que no son eso, parias que viven de la sopa boba de los padres.

Alejandra Martínez de Miguel lo dirige con una escenografía explícita de una cama, que puede ser símbolo no solo de amores de pareja y triangulares, sino de espacio de soledad donde uno piensa en voz alta lo que le preocupa, símbolo también de los sueños que pretenden.

Lo interpretan muy solventemente el propio Juan Pablo Cuevas, junto con Bárbara Valderrama y Manel Hernández, los tres con la frescura necesaria, con diálogos ágiles y monólogos más que sobresalientes, donde nos implican a los espectadores para que tomemos conciencia de que la realidad también puede ser teatral, cómica, dramática, cercana y desafiante.

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