Anoche recibí un mensaje. Y se generó una tormenta. Pero las aguas volvieron a su cauce. O no. Cada uno y una, de repente, se da cuenta de que está viviendo su vida y las relaciones personales y familiares quedan mermadas en arras de nuestros propios intereses. No hay comunicación o está maquillada. Y si la hay, en estos tiempos actuales, se realiza a través de mensajes, de audios de voz, de vídeos, de señales que, si no son de humo, podrían parecérsele.

De repente, todo cambia. Y descubrimos, o nos descubren, cómo era la otra persona, nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros amantes, nuestros supuestos amigos, nuestros especímenes. Porque todos ocultan algo y todos queremos algo. Porque nadie es perfecto y se le acepta en función de nuestros quereres. Y vamos ocultando acciones y sentimientos, desordenando vidas pensando en nuestros propios intereses.

Anoche recibimos un mensaje. El de Ramón Paso en forma de comedia tormentosa de verano donde los personajes reciben un chaparrón de información que hay que saber gestionar para que todo se mantenga y no se derrumbe. Utiliza el humor, el chascarrillo, las situaciones un tanto forzadas, pero eficientes. De repente, descubren que no es lo que era y que era lo no fue nunca y se detiene la imagen, y se descontrola el asunto y es imprevisible como un chubasco de primavera.

Después llega la calma. El agua caída la absorbe la tierra. Los sentimientos florecen. Y Natalia Millán, en su personaje, recupera a sus hijas. Y las hijas, Inés Kerzán y Ángela Peirat esperan disfrutar de su madre y aceptar las cosas como vienen.  Y Ana Azorín es amante, inteligente, amiga, cauce que reconduce el desbordamiento emocional de tanta existencia individual y frustrada. Y Carlos Seguí, el que manda El mensaje, es el que sale escaldado, pero como esto es comedia en todas sus vertientes, no se arredra y se vence a sí mismo con expresividad latente.

Anoche recibimos un mensaje que no era por las redes. Era en directo, en el escenario, en un secreto a voces, en un tú a tú entre intérpretes y espectadores.

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