Somos producto de nuestra infancia. Aunque después nos olvidemos. Forjamos vínculos con nuestros congéneres que, en principio, parecen inextinguibles y que durarán para siempre. Cierto es que si cuidamos caricias, cariños, comprensión, mucho conocimiento personal de los demás y atenuamos las circunstancias podemos mantener, al cabo de los años, ese vínculo de amistad que nos hacía inexpugnables. Pero si entran envidias, distancia, silencios, engaños, secretos, esa relación personal se irá deteriorando hasta dar en el absoluto distanciamiento y, como consecuencia, la pérdida de la complicidad y la camaradería otrora inquebrantable.

Todo esto, que parece un tema de enjundia y esencia humana, Ramón Paso lo trata, como autor y director, de una manera cómica, ágil, quizás exageradamente jocosa, burlesca, socarrona y desmesurada. Quizás por influencia o haciendo honor a su abuelo, Alfonso Paso, escribe las situaciones extremadamente aparatosas, pero sin dejar cabos sueltos aunque lo lleve al límite.

El móvil, título de esta comedia o mascarada, puede tener dos significados y el director y autor intenta sacar partido de las dos semánticas. Por un lado, la dependencia del móvil como instrumento comunicador y, últimamente y cada vez más, fuente de información, cotilleo, caja de los secretos, motivo de infidelidades y desengaños. O la segunda acepción de móvil, que sería el motivo o causa de una cosa, como la justificación de un crimen. El tercer significado sería el de movimiento, y aquí tenemos a uno de las protagonistas casi impedida de tal por un esguince, y entonces, no nos vale.

Cinco chicas, amigas, en realidad, cuatro y la hermana. Siempre hay una hermana o hermano que viene a incordiar a nuestro grupo de amigos indestructible. Por un olvido del móvil del novio de la chica de la pata quebrada, y una llamada inoportuna, destapan y nos hacen ver ese vínculo de unión invulnerable y resistente al paso del tiempo, no es tal, y todo se puede quebrar como el tobillo de la susodicha. Aún así, con histriónica forma de hablar, con excesivas situaciones absurdas y/o cómicas, con el enredo y los malentendidos propios de la comedia de confusión, lío, embrollo, las cinco actrices sacan adelante esta pieza de índole aparatoso para hacer reír al personal que tan necesitado está de comedia y farándula. Ellas son Ana Azorín, Inés Kerzan, Ángela Peirat, Eva Bonald y Ainhoa Quintana. Todas en sus desmesurados personajes que las hacen un tanto perturbadas y un poquito histéricas. Un puntito menos de extremosidad quizás las hicieran más creíbles. Aún así, la comedia se desarrolla por los cauces naturales de la hilaridad y la sonrisa. Que falta nos hace.

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