Amor post mortem. Estoy precisamente en estas fechas explicando a mis alumnos este tópico literario. Que procede del Renacimiento y significa Amor más allá de la muerte, amor después de la muerte. Es una forma de expresar la fuerza del amor. “Serán ceniza, más tendrá sentido/Polvo serán, mas polvo enamorado”, decía en un soneto el gran Quevedo. Y también: “Una vida que muere con el sol/en la noche renace en sus recuerdos,/fantasmas sin alma tangible,/amor inmortalizado”.

“Fantasmas sin alma tangible”, pero presentes en el corazón que son capaces de obrar, si no el milagro, la magia, el misterio, lo desconocido, el deseo, que no muera el recuerdo.

En Ghost, esa historia de amor más allá de la muerte, no hay que dejarse llevar por la afamada película de los años 90. Véanla sin su recuerdo, aunque sea difícil hacerlo. Disfruten del montaje en sí mismo, sin comparaciones, sin pensar “de eso no me acuerdo” o “eso es distinto” o “eso está bien resuelto”. Déjense llevar por el espíritu, Ghost, de la historia y del argumento. Y de las sorpresas escénicas de este bello montaje. Por la música en directo, por las canciones, por el movimiento escénico, por la escenografía impresionante pero sencilla al mismo tiempo, por las voces de los intérpretes, por encontrarse el teatro lleno aplaudiendo cada canción, cada escena, cada momento.

Es cierto que tenemos grabadas a fuego la canción y la imagen del torno alfarero, de ese espíritu inquieto que quiere resolver el crimen para que su amada no sufra ningún tropiezo. Y lo verán todo, y muy bien resuelto. Verán a la médium cargada de humor, así como a otros personajes que le ponen el punto fresco, verán magia en el escenario y sorprendentes cambios de atrezo, verán coreografías, verán el amor más allá de lo que tenemos, el amor eterno.

Pero, insisto, olviden el cinematográfico aspecto y disfruten de este espectáculo teatral en directo, de la dirección de Federico Bellone y del buen hacer de los intérpretes, de Cristina Llorente, de Christian Sánchez, de Ela Ruiz, de Roger Berruezo, de las músicas y canciones, de pasar un rato estupendo.

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