“Comedia famosa” que yo no conocía. En la edición de entre 1748 y 1775 así se publicaba. Se indican diligencias administrativas para la representación con censura. Quizás por eso Calderón de la Barca Calderón de la Barca Calderón de la Barca sitúa la trama en Italia.

Y, entonces, pegando un salto cuantitativo de la época, Miguel de Arco que la dirige y Julio Escalada que firma la versión, nos traen a los personajes a una estética más comedia televisiva de Rafaela Carrá que hasta cantan y bailan, lo que no quita para que desgranen el verso de una forma clara, excelentemente interpretada, con un ritmo constante donde nada es lo que parece y el enredo de la comedia calderoniana y palatina está servida.

Los personajes, grotescos y algo exagerados, hacen que el espectador vea la función casi con una sonrisa permanente en la boca. La magistral escritura del autor, con juegos de palabras, personajes equívocos, enredos amorosos, La señora y la criada, que se tornan en criada y señora, las tradicionales entradas y salidas, las escuchas detrás de las puertas, el aire de juego y divertimento, en una función cercana, pues se representa en la sala Tirso de Molina del teatro de La Comedia, sede de la Compañía de Teatro Clásico, pero que en esta ocasión es la Joven Compañía la que, con unos intérpretes magníficos, trepidantes en su movimiento, con una dicción sobresaliente, y muchas ganas de divertirse consiguen hacernos divertir a nosotros, cómplices de la trama.

Alba Recondo en el personaje de la criada que, sin ser excesiva, se come el escenario con sus gestos, su voz, su vis cómica. Y todos los demás no le van a la zaga, Irene Serrano, Alejandro Pau, Mariano Estudillo o José Cobertera, por citar tan solo a unos pocos de los once que forman el elenco.

Cuando en un trabajo teatral se ponen ganas de pasarlo bien, incluso siendo rigurosos, se nota y se transmite a la platea y, de esta manera, ni Calderón ni Miguel del Arco ni la Joven Compañía ni todo el equipo técnico nos decepcionan en absoluto. Muy al contrario, queremos seguir asistiendo muchas veces más a nuestro grandísimo teatro barroco.

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