Una red de recuerdos y acciones pasadas impide salir a navegar con libertad por la vida. Las vamos maquillando con nuestras actividades profesionales, entre éxitos, nuevas relaciones personales, soledades, inquietudes,… pero ahí están los recuerdos de infancia. La marca que nos dejó un mal compañero (o varios), un profesor pederasta o demasiado exigente, un chiquillo que no se atrevía a enfrentarse a la injusticia, una timidez exacerbada, un aislamiento no buscado, ser raro porque no nos gusta lo que a la mayoría. Cualquier cosa podía ser motivo para que ese pequeño escolar lleve su estigma hasta la edad adulta, a pesar de sus logros laborales, de su reconocimiento y de su valía.

Cuando, además, esa cicatriz viene marcada por su tendencia sexual, porque ha recibido vejaciones simplemente por su forma de expresarse, o de mirar, o de sentir, o de pensar, entonces no se olvida nunca.

En Here comes your man, de Jordi Cadellans, de la compañía Gracias Ramón, que también lo dirige con maestría, dos antiguos alumnos que no tenían excesiva afinidad se reencuentran para celebrar la jubilación de su tutor. Con un texto tremendo de sinceridad, descarnado, directo, vamos conociendo el pasado de los dos protagonistas, Morales y Torres, interpretados por Marc Ribera y Sergi Cervera respectivamente, que se meten en sus agonías, dudas, rencores, deseos, emociones, sentimientos, desgarros, que nos sensibilizan de forma precisa. Los entendemos a los dos. Esa es la grandeza de la obra. Un guion bien cerrado, contundente, profundamente trabajado y puesto en pie con gran solvencia interpretativa.

Y un tercer personaje aludido, sombra de las desdichas, que se cierne sobre ellos como depredador acechante de sus presas.

La escenografía con esa pared de fondo como una red de la que es difícil escapar y unas canciones y música que forman parte de la obra misma, es sobria y funcional, como hecha a medida de la habitación donde tienen que pasar dos noches seguidas dos compañeros sin afinidad ninguna.

Sí, es una gran obra, que pone en visibilidad el acoso escolar, que trata el tema de las vejaciones sexuales sin ambages, pero que conlleva otros temas como las relaciones personales, el éxito profesional, la amistad, los métodos educativos para solventar ciertos problemas, el remordimiento y la sensación de culpa inocente, soltar el lastre de experiencias desagradables e intolerables.

“Aquí viene tu hombre” debería rodar por los principales escenarios de la geografía ibérica por la calidad de texto, dirección e intérpretes, que se dejan la piel emocional en cada representación.

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