El Clímax es el punto de mayor intensidad o complejidad en una historia. Esa historia puede ser literaria, musical, ficticia o real o plebeya, o sexual o cotidiana, o mágica o teatral.

Lo ideal, por tanto, es llegar hasta el Clímax frescos y expectantes, dispuestos y abiertos, receptivos y protagonistas.

Y la idea es que cuantos más Clímax haya, más placentero será. O, al menos, más posibilidades habrá de alcanzarlo al final.

Este ClímaX de Alejandro Melero ya va por su 8ª temporada (ahí es nada). La dirigen Isidro Romero y Paco Rodríguez. Y nos ofrecen diversas historias donde encontraremos, desde el principio, el mayor clímax de todos, el de la ausencia de esta vida terrenal. A partir de ahí, las diferentes relaciones personales entre parejas, de buenas amantes en busca de que nazca una nueva identidad, los dos amigos carentes de sinceridad sexual, los que se encuentran de repente y no saben dónde van, la mujer ya madura que no quiere dejar de gozar, la ausencia del hombre amado y a ver quién lo quería más,… historias de amor y sexualidad, de diversión y buenos gags, de amalgama de ocultación y sinceridad.

Los actores cambian de piel y de identidad. David Carrillo, Alicia Fernández, Cristina Soria, David Trabuchelli, entran y salen, viene y van, ríen y lloran, actúan con naturalidad. Pasamos un rato entretenido, esperando qué nos deparará la próxima historia y preguntándonos si llegarán al alcanzar el tan afamado ClímaX, porque todos queremos más, más.

Bitnami