Cierto es que ya son otros tiempos. Que aquellos en los que la mujer era un simple descanso del guerrero ya pasaron. Que simplemente estaba dispuesta para servir y satisfacer los deseos carnales del marido, aunque se recuerdan, quedaron atrás. Al menos, eso es lo que esperamos.

No debería ser de otra manera. Aún hoy en día me encuentro multitud de actitudes que demuestran lo contrario, y de manera velada, quizás son muchos los que piensan que la mujer no tiene derecho a disfrutar, no tiene derecho a la libertad, no tiene derecho siquiera a desearlo. Me temo que esto es así, y ya no solo en el terreno sexual, sino también en el profesional, en el personal, en el de la independencia.

Por eso está bien que nos traigan a escena este curso de Tuppersex donde la mujer no debería sentir pudor a gritar: “Yo me masturbo”, o hago con mi cuerpo lo que quiero.

Además lo hacen con humor. Y con desgarro. Y con realidad y acierto. Edu Pericas escribe y el texto y lo dirige. Pero da alas a sus grandes actrices, Roma Calderón y Alicia Garau. Que, a modo del payaso augusto y el de la cara blanca, o de dúo humorístico donde uno es el cara y el otro el moderado, se complementan y se replican con desparpajo, gracejo, sin complejos.

Aquí no hay malos ni buenos. Las dos mujeres tienen sus deseos, su echarse para adelante, sus motivaciones, su querer salir con bien de lo que en ese momento les apetece y despreocuparse de dimes y diretes y de lo que está bien o mal hecho.

Para eso se necesita convicción, ganas de pasarlo bien, decisión, deseo, siempre deseo. Las dos intérpretes consiguen meternos en su mundos diferentes, pero paralelos. Posiblemente ninguna de las dos consiga vendernos nada ni aprobemos el curso de formación que pretenden impartirnos, pero nos partimos de risa, compramos buen humor no exento de crítica social mordaz y lo pasamos fenómeno aunque no practiquemos sexo.

Eso, cada uno en su casa, y que se apliquen el cuento.

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