Dos extremos. Y ya dice el dicho popular que los extremos se tocan. Aunque en este caso sean Intocables. Dos caras de una misma sociedad.

Un intocable, el gran potentado, hombre de negocios, aristócrata, al que posiblemente nadie se atreviera a tocar cuando estaba en la cúspide. En cambio, ahora, tiene que dejarse tocar. Si quiere estar limpio y aseado, si quiere acostarse y vestirse, si quiere salir a la calle, si quiere que le consideren. No le queda más remedio. Tiene necesidad física de otros.

El otro intocable, el que viene de los bajos fondos, de la calle directamente, del trapicheo, de las ayudas económicas y de la apropiación de lo ajeno, el que no para quieto, el que necesita moverse, buscar, subsistir, el que se saca las castañas del fuego él solo. Este no deja que lo toquen ni quieren tocarlo, no vaya a ser que sea mala influencia.

Los dos están en las antípodas del concepto de la vida. Y, sin embargo, no tendrán más remedio que complementarse. No solo uno aporta al otro, le saca de su ostracismo, de su caja de cristal, de su escaparate de lujo. También este aportará calma, sensatez, cultura, firmeza, no perjudicarse más de lo que es estrictamente necesario. Y entre los dos, tratándose con respeto y libertad, aceptando los condicionantes de cada uno, podrán llegar a ser imprescindibles, sosegados y, ¿por qué no?, locos.

Roberto Álvarez y Jimmy Roca, ajustarán sus cuerpos, sus sensaciones, sus palabras, su gestos, sus movimientos o su falta de ellos, crearán estímulos y vínculos, tendrán que tocarse también en el corazón.

Garbi Losada, les incita a ello. Cierto es que crea un espacio escénico un poco aséptico, pero solo en la estructura formal y externa. Recurriendo a imágenes grabadas nos acerca a esa relación entre estos dos peculiares personajes, aunque la fuerza está en la presencia en el escenario de ambos. Encontramos ese contraste de carácter y de movimientos y, poco a poco, se nos va olvidando.  Como debe ser. También contribuyen a ello, Begoña Maestre e Iker Lastra, el término medio, los enlaces que sirven para unir a estos dos personajes Intocables que acabarán imbuyéndose uno del otro.

Nada fácil llevar a escena un título que se recuerda con cariño, ternura, humor, sorpresa. Pues salimos “tocados” de un espíritu  de superación, optimismo y “buen rollo”.

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