Como otras tantas veces, me acomodo en mi butaca del teatro. Pero, en esta ocasión, hay varias motivaciones que me atraen especialmente. Primero, el título de la obra: Todas las noches de un día. Es una llamada poética, atrayente, intrigante, seductora. Después, sus intérpretes: Carmelo Gómez y Ana Torrent. Emblemáticos. Con fuerza. Sobradamente conocidos por su calidad artística. La voz, los ojos, la presencia de él, que no se interpreta a sí mismo. Los ojos de ella, el rostro enigmático, la emoción hecha cuerpo. También, el autor, Alberto Conejero: La piedra oscura, Ushuaia, entre otros textos, que me indican que esta nueva producción no me dejará indiferente tampoco. Y Luis Luque, a quien le vi dirigir Lulú y El pequeño poni, garantía de solvencia y sensibilidad en la escena.

Y entonces, en el escenario, veo todo eso y mucho más. Veo a Lorca y su Doña Rosita, la soltera. Y donde los vivos son los fantasmas, es decir, el policía que interroga. Pero soy más capaz de ver la voz que riega las flores. Y la sombra que refleja la luz (Carmelo y Ana). Está Lorca, pero también Chéjov y su Jardín de los cerezos.

Ella es una gata que necesita compañía. Y soledad, y caricias que no acepta, y libertad. Él es árbol, el tronco arraigado a la tierra, a la luz, al sol, al viento. Solo necesita quererla a ella.

Ellos son el diálogo y el desencuentro, la tregua y la batalla. La lluvia son las lágrimas. Mientras hay posibilidad y futuro, hay esperanza. Cuando se sabe que no hay salida, se derrumba esa esperanza y ya no queda ni tiempo ni ganas de que lo haya.

Él es transparente, ella es opaca. Pero embriagan con su interpretación real, ahora nosotros somos los fantasmas.

Todas las palabras tienen mi voz, dice ella en un momento, y para él el jardín será a un mismo tiempo prisión y necesidad de seguir allí, de esa manera seguirá hablando su corazón y nunca la perderá. Poema de amor.

La fuerza de mis aplausos no es suficiente para hacerles llegar mi emoción contenida. Tengo que cerrar los ojos para transmitirles estas palabras que espero les lleguen por el aire de un aroma teatral que se respira desde que entro en el jardín cuidado de Todas las Noches de un día.

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