Hubo un tiempo en el que se leía. Nos pasábamos los libros de mano en mano y nos recomendábamos títulos interesantes, aunque fueran best sellers. Una de esas historias era El médico de Noah Gordon. Como lo fue Los pilares de la tierra. O incluso nos atrevíamos con Gabriel García Márquez y sus Cien años de soledad, o Las cenizas de Ángela de Frank MacCourt o incluso Julio Córtazar o Umberto Eco y El nombre de la rosa. (Esta novela de Eco fue la primera crónica que escribí para el blogdeentradas.com en el 2014 y en este mismo teatro, el teatro Nuevo Apolo, donde ahora veo esta interesante adaptación al teatro musical de la novela histórica publicada en 1986 y que lanzó a la fama a su autor.

Ahora no se lee tanto. Ahora esperan que nos cuenten las historias. Que nos las cuenten y nos las canten. Y si lo hacen de esta manera tan eficaz y eficiente como en este musical, no es que supla el placer de leer pero, al menos, se agradece que se trate con el debido respeto.

Un gran montaje. Desde la composición musical y sus canciones hasta sus magníficas interpretaciones pasando por una escenografía que, sin ser aparatosa, está cuidada en todos los detalles, tratado todo con mimo, un vestuario preciso, un ritmo suficientemente cadencioso para que más de tres horas de representación se pasen en un suspiro. Voces tremendas, una canción es un recorrido, un viaje, una aventura.

Los personajes, los hechos, las secuencias de la novela están puestas en pie, hechas carne viva. Un mundo entero, una época medieval, un recorrido en el espacio de un escenario limitado pero que se muestra infinito. En el infierno, la orquesta sonando con sensibilidad y brío. En el cielo las mil estrellas del camino. En el patio de butacas cientos de personas embriagadas por una historia donde lo importante es lo que se cuenta, lo que se canta, cómo se interpreta, la letra, el párrafo escrito. Con variados estilos, con diferentes coreografías, con un elenco que se mueve al unísono.

Alcanzar la sabiduría. Todo se puede aprender. Si quieres aprender te tienes que sacrificar, para comprender se debe dudar, la historia de un objetivo. Que no nos lo den todo hecho. Que cueste un esfuerzo pero, sobre todo, una curiosidad, un deseo, y ese deseo sea el de ayudar a la humanidad, el de ser cada día más humilde para ser más grande. Luchar por tu propio destino.

Son muchas las enseñanzas que se sacan de este espectáculo medido. Y nos ayudan sus intérpretes, Adrián Salzedo, Sofía Escobar, Joseán Moreno, Ricardo Truchado, Alain Damas,… todos, hasta los niños. Y su director José Luis Sixto, su coreógrafo Francesc Abós, el autor del libreto Félix Amador y el compositor musical Iván Macías. Más todo un quipo para llevar a escena un solo libro. Un libro que en esta ocasión nos “llama con su voz” y nos encandila con su ritmo.

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