El teatro también es investigación. Errores y aciertos. Experimentación y experiencia. Actualidad, pasado y futuro. Reflexión e improvisación. Riesgo y seguridad. Realidad y ficción.

Gianina Carbunariu, la creadora y directora de Elogio de la pereza, juega, (creo), y crea con todos estos elementos, o premisas, o hipótesis. Junto con sus actores, plantea preguntas, toma datos, trabaja el texto y el cuerpo, la voz y los sonidos, el tiempo y el espacio, la palabra y el silencio.

Es un desarrollo creativo y ensayístico, con preguntas y respuestas, con experiencia personal y observación directa. En este caso el tema que se escoge es el ocio y el trabajo. Y mediante ensayos y certezas, nace este texto futurista y actual, teatral y realista, continuo y entrecortado.

Un Museo del Trabajo y la Explotación. Donde se muestren los errores del pasado. Donde se visiten diferentes salas que hoy en día aún están por todos lados. Comenzando por un cuento. La vida es un cuento. León Felipe decía “yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos y sé todos los cuentos”. Este es un cuento sobre el trabajo. ¿O el trabajo es un cuento? En el trabajo se habla sobre el trabajo y se sale del trabajo y se sigue hablando de él. ¡Qué trabajo! Y una paradoja: “va a venir un gandul a quitarme el trabajo”. El derecho al trabajo es el derecho a la miseria. Otra antítesis: “Qué ha hecho para estar en ese puesto? Nada”.

Y seguimos pasando por salas después. La Sala de los sonidos del trabajo, la Sala de reuniones, no hay trabajo que se precie sin reuniones, no podemos no pensar, la Sala del tiempo libre, que cuando estoy ocioso también trabajo, los viernes están sobrevalorados, hay que saber afrontar los lunes, la Sala de la autoexplotación, si te queda algo de tiempo, piensa, si no, trabaja. La Sala de los pioneros, encontrar un sentido a lo que se hace, rodearse de éxito, resiliencia, soñar y trabajar, ser responsable, incompatible con ser sensible, ser competitivo, matar la pereza.

Este no es un Elogio de la pereza, la pereza solo está permitida a los ricos, la pereza la deseamos todos, pero nos aburre mucha pereza. No somos capaces de desconectar.

Y en escena, siete actores y actrices que no paran de trabajar, de interpretar, un equipo de escenografía y vestuario, iluminación, música, movimiento,… para demostrarnos que para hablar de la pereza hay exigirse mucho y no descansar.

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