Algo tendrá la sidra cuando la bendicen. ¿O no es la sidra, es el vino? De cualquier manera es una bebida embriagadora que no se sustrae a las bendiciones de quien prueba ese extracto de manzana como si fuera el fruto prohibido del edén idílico. Y Asturias es como un edén por sus paisajes, y sus paisanos y simpatizantes la degustan con la fruición debida y la pleitesía necesaria.

En un rincón del teatro, convertido en territorio astur, una familia se reúne para… a saber qué oscuros menesteres. Porque en esta comedia escanciada de intriga, venganzas, traiciones, envidias, intereses, infidelidades, dobles personalidades, todo puede suceder y casi todo sucede.

Por ejemplo, que cinco actores interpreten a doce personajes, aunque podrían ser más, aun sin ver doble. Que esté en juego una herencia, que haya intentos de asesinato, que haya oscuras relaciones entre cuñados y hermanos, que haya canción popular y siniestras conspiraciones, hacen que la obra fluctúe entre un absurdo y un thriller, entre un drama naturalista y una comedia de enredo, entre el folclore más arraigado y la investigación interpretativa de su elenco.

Elenco dirigido por JuanMa Pina, ducho en tramas hilarantes de cabellos y secuestros, y los actores Sergio Campoy, Mario Alberto Díez, Juan Francisco Martínez (Dolly), Olga Hueso y Raquel Guerrero. ¿Quién es quién en esta ingeniosa y descabellada parodia de la Sidra en vena que llega hasta casi romper las ternillas del cuerpo del espectador expectante?

De todos es sabido que entre Asturias y Madrid hay una entrañable y cariñosa conexión, que será extensiva a cualquier parte del mundo que se apremie a degustar un buen culín de sidra para que circule oxigenando nuestra sangre y mengüe la sed de una tarde diferente y percibamos sabor, olor, textura, color y temperatura del teatro en vena.

 

 

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