Los músicos de Bremen es un cuento recogido por los hermanos Grimm que, lamentablemente, no ha tenido la difusión ni la popularidad de otras historias de los hermanos escritores. Y, sin embargo, en su argumento y en sus personajes lleva una carga metafórica tan actual que no debiera perdérsenos de vista.

Ahí, como siempre, la Compañía La Bicicleta del Teatro San Pol, con Julio Jaime Fischtel y Ana María Boudeguer al frente, están al tanto de las inquietudes que pueda tener la infancia y la juventud sin desligarla de la sociedad en la que vivimos que, a través de ese teatro de calidad que tantísimos años llevan ofreciéndonos, lo rescatan y lo convierten en un espectáculo teatral musical para deleite de grandes y menores.

Cuatro personajes, nada irracionales, nada animales, nada salvajes ni domésticamente bien enseñados, con características personales diferentes, con costumbres dispares, con idiomas diferentes, tienen que huir. Se ven, por imperiosa necesidad de supervivencia, obligados a escapar de sus cómodas granjas y hogares. Evitan la muerte. Quieren buscar un mundo que les acoja, que les permita ser ellos mismos, aunque tengan que adaptarse a diversas circunstancias. Son refugiados. Un tema reciente y candente. Primero, son capaces entre ellos mismos de comprenderse, de valorarse, de ayudarse, de no discriminarse por lenguaje, aspecto, procedencia, carácter. Después, podrán triunfar o no, pero saben que juntos se tienen unos a otros, que serán menos vulnerables, que no estarán solos, que siendo diferentes se respetarán y habrá espacio para todos. Y pueden, a su vez, ayudar a otras gentes. Una realidad de hoy, una situación común, un hecho latente.

Pero, al margen de esa trama cruda, real y vigente, nos presentan, como he dicho anteriormente, un espectáculo de calidad, entretenido, ferviente. Comenzando por la excelente música de Nacho Mañó con un sonido de jazz, de baladas, de rap, de rock,… estribillos pegadizos, alegres, banda sonora de categoría sobresaliente. El texto del propio Julio Jaime Fischtel, que acude a las primigenias fuentes del cuento, y realiza un guion ágil y potente. Ana María Boudeguer mueve a los actores con soltura y libertad suficiente. Estos, Manuel Varela, Julio Arnesto, Víctor Benedé, Anabel García y Miguel Cazorla, que ya nos tienen acostumbrados a su buen hacer en todas las facetas que se precien. Canta, bailan, interpretan e incluso tocan los instrumentos como una banda bien solvente. Quieren llegar a Bremen, aunque no saben que Bremen está en ellos mismos, que lo importante no es el sitio, sino lo que sienten.

Un placer siempre acudir a este emblemático teatro, donde te reciben con la alegría y el acogimiento que estos cuatro músicos pretenden. Allí mismo está Bremen.

 

 

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