Las grandes historias nunca pasan de moda, ni se desvirtúan, ni quedan obsoletas. Las grandes historias cobran constantemente vigencia, nos hacen vibrar, nos emocionan, nos revuelven las tripas y la conciencia.

Las grandes historias, los grandes personajes, los enormes autores que las engendraron. Siempre a partir de algo, por supuesto, por qué no, no hay nada nuevo bajo el sol ni bajo los rayos de luna ni bajo la oscuridad más siniestra.

Shakespeare, el dramaturgo por excelencia, creó El Rey Lear basándose en un soberano de Bretaña y una leyenda medieval en la que el monarca quiere dividir sus posesiones entre sus tres hijas. Y aquí enlazamos con los cuentos tradicionales orales donde los vástagos, tres por lo general, tienen que enfrentarse a diversas pruebas para conseguir sus objetivos.

Pues bien… Fernando Ferrer retoma esta trágica y apasionante historia para re-crear La Fiesta del Viejo, convirtiendo una celebración de cumpleaños en un tremendo choque de intereses personales, de codicia, de poder, de odios, también de fidelidades, de apuntes al terrible mal que aqueja a los ancianos, el alzheimer, la especulación, las rencillas familiares que acaban transformándose en disputas viscerales.

Dentro del III Ciclo de Teatro Argentino, que se representa en El Umbral de la Primavera, esta compañía de 10 intérpretes, a cada cual mejor y más inmenso, nos traen esta historia trágica y actual, donde lo más protervo del ser humano sale a relucir. Pero, también, las buenas personas, las fieles, las que no tienen en cuenta un mal momento.

Reconozco que al principio me costó un poco asimilar el acento y las expresiones argentinas con Polonia, me chocaba. Pero son tan grandes estos actores que acaban haciéndonos partícipes de sus desencuentros, de sus luchas, de sus emociones ciento por ciento.

Y entonces veo a Shakespeare en Ferrer, y al pequeño espacio de El Umbral de la Primavera en The Globe, y a los espectadores sufriendo y deleitándose igual que hace 400 años, y a los actores convertidos en esos personajes que sufren, aman, lloran, mueren.

La Fiesta del Viejo es la Fiesta del Buen Teatro. Brindo por ellos.

 

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