La Sala Tarambana y la Compañía El ladrón de patinetes organizan el II Festival de Teatro Breve Contemporáneo, que está abierto a todas las compañías y grupos, autores y actores de teatro que quieren mostrar sus creaciones y que es difícil, por su brevedad, que tengan cabida en salas o espacios profesionales. Y, sin embargo, cada vez son más los artistas que se deciden por mostrar este tipo de obras, que en otros tiempos de antaño, serían los entremeses, sainetes, mojigangas o pasos que se representaban entre acto y acto de la función principal.

Recordemos que en aquellas épocas el teatro era el gran entretenimiento, la excusa para que la sociedad se relacionase, con mentideros, farfullas, críticas sociales, para que se manifestase la cultura, la diversión, el cotilleo, las pendencias políticas, el ensalzamiento del arte.

Hoy el teatro, aunque no ha perdido su fuerza, pero sí su convocatoria única, tiene que defenderse con uñas, dientes, risas, dramas, experimentos, calidad, aventuras, textos, originalidad, fusión de diferentes movimientos culturales para hacerse un hueco.

Por eso, que una sala programe una vez al año un Festival, Certamen, Encuentro, o como queramos llamarlo, dando la oportunidad de mostrar aquello que muchas veces sin demasiado presupuesto, se gesta, se crea, se interpreta, se ofrece en sitios reducidos y poco publicitados, es para quitarse el sombrero.

El Festival dio comienzo el día 4 de julio, y continuará hasta el 13 del mismo mes, siendo el sábado 14 cuando se hará una gala para entregar los premios pertinentes, que los habrá a la mejor compañía, texto, interpretación. Me consta que son muchos los grupos que se han tenido que quedar fuera, no por falta de calidad, sino por falta material de tiempo para llevar a
cabo este ambicioso evento. Eso demuestra el éxito previo obtenido.

La variedad está garantizada. El jueves 5, por ejemplo, pudimos ver cuatro obras de corte muy diverso. Un drama real y sensible, El último cigarro; un montaje alegórico de un corazón roto dividido entre tres, Antes de agosto; una pieza divertida y socarrona sobre nuestro destino y nuestro pasado, El más acá; y otro texto también humorístico donde se da cuenta del fracaso y de lo importantes que son intentar alcanzar los sueños, The amazing Aníbal.

Compañías con larga tradición y esfuerzo teatral son las que se presentan: Teatraco a las 12, Efímero teatro, Rémora Teatro,… así hasta 16 que deleitan por su variedad y calidad a los espectadores que acudimos encantados.

Un aplauso para esta iniciativa y ¡viva el teatro!, aunque sea de cuatro en cuatro.

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