El texto. La palabra. Las ideas. La filosofía. La ilustración. Y, en escena, la interpretación, dos grandes escritores, dos grandes actores.
Una puesta en escena con elegancia, sobria pero detallada, como nos tiene bien acostumbrados Josep María Flotats, y al que ahora le acompaña un enorme Pere Ponce. Un texto de Jean-François Prévand, Voltaire/Rousseau. La disputa, y dos conceptos de entender la vida, el conocimiento, el pensamiento, la cultura, la sociedad.
Desde el inicio ya vemos que hay tiranteces entre ambas personalidades. Y, sin embargo, con la educación que les caracteriza por la época y con las armas de la inteligencia y la dialéctica, ambos se van tirando pullas, se muestran irónicos, displicentes, discretos, directamente atacantes, los dos creen estar por encima del bien y del mal, uno a favor de las corrientes intelectuales y artísticas y el otro despotricando de ellas pero haciendo uso de las mismas.

En ningún momento el diálogo pierde interés, por más que la balanza se incline favorablemente hacia Voltaire, y que se nos muestre a un Rousseau renegón y solitario, pero visceral y vivo, contradictorio, tocado emocionalmente. Aunque en algún momento puedan perder la paciencia, nunca pierden los papeles.
Y Flotats y Ponce los encuentran y encarnan con sutileza pero con vigor sus personajes. Los hacen humanos, cercanos, ya no son solo ilustres próceres. Los dos oponen sus ideas, su forma de concebir la vida, su optimismo y desasosiego pero, realmente, no están tan alejados uno del otro. Y si todo se dirimiese con palabras, controversias argumentativas, retórica y razonamiento, aderezado con gotas de emoción, las que nos ofrecen en esta pieza teatral, para disfrute y deleite de quienes asisten a esta disputa tan interesante como inteligente, otro gallo nos cantara en nuestros amaneceres.

Bitnami