No es tan fiero el león como lo pintan. Y menos, si se ha criado en cautividad en un zoológico. Ahí no tiene que hacer más que monerías. Rugir de vez en cuando, echarse unas buenas siestas, comer buenos filetes preparados,…
La cosa se complica si en ese espacio acotado y restringido para visitas familiares, algún amigo de otra especie decide ir a explorar nuevos territorios, o a descubrir qué es eso de la tan preciada libertad.
Pero, ante todo, primará la amistad y los buenos sentimientos.
¡Ay, estos pingüinos que lo lían todo! En su afán de volver a sus orígenes geográficos, meten en la mollera a la cebra Marty que hay que descubrir mundos nuevos. Y sus amigos, la hipopótamo Gloria, el jirafa Melman y el león Álex van a acompañarlo encontrándose con diversas dificultades.

Dificultades que en el escenario del Teatro La Luz Philips Gran Vía, se solventan con un gran vestuario, con una trabajada escenografía y una cuidada puesta en escena de canciones, coreografías, diálogos chispeantes, personajes variados y abundantes.
Dinámica y ágil. Divertida. Familiar. Muy musical. Con una estética fiel a la historia primigenia. Los actores, cantantes y bailarines, que hacen de todo, y muy bien, sudando debajo de sus trajes, se entregan para que el público disfrute y se sorprenda, para que no decaiga el ritmo, para pasarlo “chachi”.
Pero no es solo espectáculo. O no nos debemos quedar solo con eso. Ahí tenemos el planteamiento de si se debe mantener a los animales en cautividad. Si siendo más libres y en su entorno, no sufrirían más. A los pingüinos La Antártida, les parece terrible. En la sabana el león tendrá que comer y sacrificar a otras especies para su sustento. Y como personificamos los caracteres, la soledad de cada especie nos impediría relacionarnos y conocer otras culturas atrayentes.
Aun así, el espectáculo lo merece. Los animales siempre son atrayentes, o será que los humanos lo son y es divertido compararlos con animales ¿no racionales?
Mucha marcha, marcha, en plena Gran Vía, con Madagascar, Nueva York, La Antártida, o lo que se tercie. Musical excelente.

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