las-brujas-de-salem
Lugar: Teatro Valle Inclán
Estamento: Centro Dramático Nacional
Causa: Arthur Miller, dramaturgo americano
Andrés Lima, acusado de dirigir este montaje
Testigos presenciales: (entre otros) Lluís Homar, Nora Navas, Nausicaa Bonnín, Borja Espinosa, Carles Martínez, Carmen Sansa, Albert Prat, Anna Moliner,…
Objeto del edicto: Las Brujas de Salem
Con fecha del año 1953, el autor Arthur Miller escribe una obra de teatro que, basándose en hechos acontecidos anteriormente, allá por 1692, en la localidad de Salem (Massachusetts), donde se celebraron juicios por brujería que en realidad estaban motivados por una venganza. Pero el fin último del escritor, por otro lado, era denunciar la situación de acoso y persecución que se vivió en los años 50 por el Comité de Actividades Antiamericanas, que veía ´rojos` por todos los lados.
Y en ella, en la obra, se reflexiona de forma trágicamente intensa, sobre el abuso de poder, el fanatismo, el miedo, las envidias, la codicia, la opresión, la religión, la política, el desvalimiento de sospechosos sin delito, la moral pacata y represiva,…
Y culpa de que esto se lleve a cabo con un gran realismo y nos tenga sobrecogidos, sin movernos durante más de dos horas y media, no vaya a ser que también nos acusen, pero que llegan hasta el alma de nuestra sensibilidad de curiosos testigos, víctimas de un buenísimo hacer teatral, es Andrés Lima, que nos muestra la cruel realidad que aún hoy en día puede estar sucediendo. Hace sentir la opresión, la angustia, el desvalimiento de unos pobres ciudadanos que solo quieren vivir en paz consigo mismos.
Para ello cuenta con la complicidad de unos intérpretes crecidos en sus miedos y en su fanatismo. El primero Lluís Homar, inmenso como actor, interpretando un gigante que da miedo en el escenario. Se hace realmente odioso. Es la ley de `porque yo soy la autoridad y yo lo digo´. Cuando entra en acción se come a sus personajes, no hay argumento posible para rebatirlo. No le van a la zaga el resto del elenco. Nora Navas, representa la sensibilidad personificada, el convencimiento, la ternura y la fuerza al mismo tiempo. Nausicaa Bonnín, joven actriz versátil a la que le mueve la venganza y arrastra consigo a un nutrido grupo de adolescentes que la seguirán como perritos. Borja Espinosa, que interpreta al atormentado marido con problemas de conciencia, intenso, sufrido. Pero todos están espléndidos en sus diferentes personajes puritanos o martirizados: Carmen Sansa, Albert Prat, Miquel Gelabert, Carles Martínez, José Hervás,…
Por todo lo expuesto anteriormente, se dicta sentencia que se debe acudir a este juicio opresivo por considerarlo de gran beneficio para el espectador ávido de buen teatro, aun a riesgo de delatarse como cómplice del mismo.

Bitnami