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“Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas”
Don Ramón Gómez de la Serna fue un escritor considerable y considerado en su época, aunque después haya caído en una simple referencia a vuelapluma cuando se estudia a los autores del novecentismo con respecto a otros coetáneos suyos y, principalmente, por aquella creatividad desbordante plasmada en sus greguerías.
Sin embargo, fue un prolífico y fecundísimo autor de biografías, articulista, ensayista, dramas, novelas, epístolas,… que fue más allá del surrealismo, de las vanguardias, de lo costumbrista, de lo absurdo, de lo filosófico, de lo humorístico.
Y es, gracias a un proyecto pergeñado, ideado y creado por gente egresada de la RESAD, que ahora nos lo rescatan y nos lo traen en carne y hueso para hacérnoslo más cercano y conocido y rendirle así un poco de justicia.
Con su auténtico despacho en la inmediatez del espacio escénico en el que se representa, en el Museo de Arte Contemporáneo en Madrid (Conde Duque), Chus de la Cruz en la dramaturgia nos presenta un bello texto con algunos de los personajes reales y ficticios que circundaron al escritor. Texto plagado de greguerías, pero también de la esencia de Ramón, de sus sentires, de sus obsesiones, de sus manías, de sus ideas, de sus pensamientos, de su escritura. Y Fuensanta Morales realiza una dirección muy coreográfica, a veces casi etérea pero muy de a pie de calle, con los espectadores como elemento directo y próximo de esos personajes que conforman el mundo real e imaginado, haciéndola ágil, divertida, intensamente interesante. Y el elenco, esos personajes que reviven para nosotros la poesía, el casticismo, la humanidad tanto del protagonista, Álvaro Mayo, como de los reales, Carmen de Burgos interpretada por Plaoma García-Consuegra, el de Oliveiro Girondo, al que da vida Victor Codo, o los personajes entrañables y magníficos de Gómez de la Serna como son Elvira la hiperestésica, Marina Adeva; Aurelia, la Nardo, que será Yolanda de la Hoz y Lucía, medio ser, en cuerpo y voz de Cristina Subirats. Todos estupendos profesionales que se desviven por este proyecto no solo encaminado a estudiantes de Bachillerato, sino a todos los públicos porque, además, la entrada es gratuita los domingos por la mañana en un doble pase.
Un regalo, señores, porque el teatro es estar en el pasado, en el presente y en el futuro cómodamente sentados.
 

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