A-Buen-Fin-No-Hay-Mal-Principio
Deshacer para hacer de nuevo. Bien está lo que bien acaba. Quien mal anda, mal acaba. Todo el desorden puede ordenarse de nuevo. De cualquiera de estas maneras podría empezar esta crónica de la obra A buen fin no hay mal principio sobre la obra de William Shakespeare que la Compañía Trece Gatos está representando ahora. Da igual como empiece, porque lo que interesa es que termine bien y se desarrolle bien, que, en definitiva, es lo que ocurre. Muy bien.
Porque esta Compañía dirigida por Carlos Manzanares Moure sabe bien cómo tiene que hacerlo para hacernos disfrutar con cualquier título que elijan o se les ponga por delante. Ya lo han demostrado con creces en otras ocasiones. Y en cada espectáculo, sorprenden. Y lo acaban bien. Pero también lo empiezan. Desde el proceso de ensayos. Le dan una vuelta de tuerca a los textos, pero, sobre todo, al montaje en sí mismo. Y, de la mano de su director, crean, inventan, adaptan, buscan e interpretan las músicas adecuadas, la escenografía sencilla, pero perfecta, el movimiento imparable, y la interpretación, impecable.
Desde la ayudante de dirección y también actriz, la mágica Raquel León, que pone el corazón en todo lo que hace, la pasión, la frescura, la profesionalidad, pasando por el resto del elenco: Ángel Baena, Natalia Espósito, Enrique Huertas, Laura Luna,… por citar solo a unos cuantos. Todos se dejan la piel y las ganas, el buen hacer, para que la comedia llegue a buen término, incluso con un buen principio que parece desastroso.
En cuanto al texto, señores, es un Shakespeare, pero este no es nada tremebundo, es el amor, las relaciones de desprecio o poder, los intereses personales, el deseo, el fin que justifica los medios. Y un grupo de actores/actrices moviendo cajones, caballitos de madera, árboles, interpretando como personajes o como figurantes, y una música en directo constante que acompaña y da alegría y vida y ritmo al espectáculo cien por cien teatral.
Pasen y vean a los Trece Gatos en La Casa del Mariano, no saldrán defraudados.

Bitnami