the-gag-father
El género policíaco, el de gangster, la trama negra, los asesinatos, los crímenes, las mafias, la extorsión, la intimidación, lo gore, la acción violenta,… llega al escenario.
Yllana trae un maletín lleno de dinero y de risas, y una bolsa con polvo blanco y carcajadas. Cuatro actores que se multiplican por dos para hacer, al menos, ocho personajes principales. Pero es que también hacen la figuración, y los secundarios, y hasta de elementos escenográficos.
Nos cuentan una historia de malos contra buenos, de policías y ladrones, de cine teatralizado. Con máscaras y sin ellas, con su peculiar lenguaje tan raro, que somos capaces de entenderlo, con bailes, con vísceras, con vómitos,… y en lugar de darnos asco nos desternillamos.
Aparte de la gran expresividad que ya conocemos de Yllana, de llevarlo todo al límite siendo políticamente incorrectos, recrean una historia con su planteamiento, su nudo y desenlace, aunque después no dejen títere con cabeza, o dejen el escenario lleno de cenizas, de cadáveres, de tiroteos. Por tener, hasta nos ofrecen ‘flashback’, amenazas, escenas paralelas como la del sacerdote, y la de la mujer ninfómana del inspector alelado. Un auténtico compendio del género del ‘thriller’, del suspense, de la intriga, del crimen organizado, de los robos y de los atracos.
Fidel Fernández, Luis Cao, Juan Fran Dorado y Jony Elías, dirigidos, manipulados, extorsionados por David Ottone, con una sincronización de movimientos y sonidos tan perfecta, como poner en hora los relojes de todos al mismo tiempo, para que el golpe no haga aguas y salga bien a todos los efectos. Agua hace, la que sueltan los intérpretes después de que les han acribillado a balazos, o hayan tenido que orinar sin descanso o después de no poder contenerse los espasmos abdominales por el olor putrefacto. Y el golpe lo consiguen dar sin fallo. Los espectadores salimos secuestrados de humor, vacíos de risas que les hemos dejado en el escenario, robados de tristezas y melancolías que se nos han olvidado, detenidos en el tiempo del espectáculo que necesariamente se nos ha pasado volando.
Gagfather, si Francis Ford Coppola los conociera, les habría contratado para rodar El Padrino 4.

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