hamlet
Va siendo hora de que estas Compañías, así con mayúsculas, aunque sean pequeños grupos de teatro profesionales que intentan subsistir a base de representaciones esporádicas, de textos trabajados hasta la esencia, de ensayos y ensayos buscando nuevas perspectivas, salgan a la luz y prosperen y se les reconozca el trabajo y se les valore y tengan su público que estoy seguro está en algún sitio.

Da gusto entrar en una sala de barrio, Sala Tarambana, y verla casi llena. Y un domingo de lluvia, y un sábado de fútbol, y un viernes de concierto, y un jueves de copas, y un miércoles de día del espectador del cine, y un martes anodino, y un lunes invisible para el teatro. Cualquier día es bueno para acercarse a estas salas y ver, por ejemplo, Hamlet, ¿es nombre o apellido? de Ozkar Galán. Y a una compañía como Tarambana que apuestan por el teatro arriesgado y buscando el forro del abrigo que lo envuelve. Que ponen en pie un texto divertido y ácido, actual y clásico, ágil y sentido. Que se preguntan qué pasaría sí… y lo responden. Y que no se quedan conformes con mostrar una comedia sencilla y ligera. Si no que le dan vueltas al hilo y lo enredan en vez de ofrecérnoslo limpito.
Hay referencias constantes al momento actual, a nuestros personajes y nuestras instituciones, a nuestra realidad cotidiana y, precisamente por eso, no debemos permitir que sean rutinarias y aceptadas. Deben tener ese ojo crítico que proporciona el teatro, y además entreteniendo.
Gorka Martín en la dirección imprime al texto movimiento, ritmo y estaticidad, juego y dramatismo. Sus actores cumplen a la perfección el cometido. Eva Bedmar, Ricardo Cristóbal, Laura García-Marín y Antonio Nieves se complementan y participan al unísono. Hay técnica de payaso, un poco de títeres, drama y comedia, asunción del texto, contraste entre un registro y otro, se complementan en sus diversos personajes, participan del mismo rito.
Acertado ese trono inmenso al que deben encaramarse a veces con esfuerzo, que hace a los personajes pequeños, pero que estos ocuparán sin remordimientos llegado el momento.
Después llegarán los puristas que dirán que esto no Shakespeare ni Hamlet  ni nada parecido. Es cierto. Esto es un texto actual con personajes conocidos, una Compañía con actores más que solventes que quieren llegar a un público ávido de buen teatro. Un espacio que programa estos montajes porque este es su sitio. Por lo tanto, solo faltamos nosotros, el público. Ocupemos nuestro asiento y preguntémonos si Hamlet es nombre o apellido.

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