clasicas-envidiosas
Shakespeare, después de cuatrocientos años, sigue dando de qué hablar. De qué hablar y de qué escribir. Sigue produciendo adeptos y detractores. Sigue siendo actual aunque algunos piensen que está trasnochado. Pero no solo él. Todos los clásicos. Cervantes, Calderón, Lope, Quevedo, Jorge Manrique,… Y debemos tener en cuenta que ellos bebieron de Ovidio, de Homero, de Plauto,… ¡Clásicos! A algunos les asusta el concepto. ¡Benditos clásicos! ¡Qué haríamos hoy sin ellos!

Por ejemplo, esta parodia que comienza con la escena primera del Acto III de Hamlet. El famoso “Ser o no ser”. Pero no comienza de forma ancestral, sino peculiar, creativa, buscando el intríngulis de su esencia y trayéndolo a nuestros días para divertir, para solazarnos con ello.
Hay guiños a la radio de hace algún tiempo, donde se daban a conocer esas obras universales del gran autor inglés o de cualquier autor con prestigio y gran obra por medio. Donde se leían e interpretaban sus comedias y dramas y nadie se escandalizaba por ello. Al contrario, era la fuente de cultura de una sociedad que no tenía acceso a los libros, ni al teatro ni, en general, a estos grandes textos.
Partiendo de esa premisa, los personajes se hacen de carne y hueso. Ofelia, Hamlet, Julieta, Romeo, Macbeth,… se interrelacionan, se muestran disconformes con el papel que se les asignó en su momento. Y mezclan citas, autores, situaciones, tramas, argumentos,…
En un alarde de originalidad y creatividad, Chema Rodríguez-Calderón riza el rizo, se divierte haciendo todo eso para alegrarnos la tarde, y mezcla géneros, porque está la radio, pero está el cómic, está el teatro como tal, vivo, actual, con referencias a nuestro tiempo, están los monólogos del club de la comedia, están los cambios de sexo,…
El equipo de Martelache espectáculos se aúna para ofrecernos una comedia ágil, vibrante, trepidante de ritmo, no dan tregua a las entradas y salidas, a los personajes, a lo que está sucediendo. No es que se salgan del guion, es que el guion es tremendo.
Juanma Cifuentes, en la dirección, sabe esto. Y los mueve, y los saca, y les insufla de ese aire provocador, trasgresor si se quiere, y rompe la cuarta pared y construye un nuevo espacio escénico.
Divertida, y clásica, entretenida y con matices críticos, satírica y profunda al mismo tiempo. Actual e isabelina, una comedia distinta para espectadores arriesgados que estén bien dispuestos.

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