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Carlos Manzanares Moure, al frente de la Compañía Trece Gatos, hace una labor ingente de creación, adaptación, dirección, puesta en escena general, con una profesionalidad que arrastra horas de trabajo y, sobre todo, cariño y querencia a la profesión teatral.
En esta ocasión nos presenta una versión de Nessun Dorma, que es al aria final de la ópera Turandot de Puccini, donde, siniestramente, la princesa se casará con aquel galán que resuelva los tres enigmas que ella plantea. Sin embargo, no será fiel a esa promesa. Y es ahí, donde el espectáculo adquiere envergadura.

En un montaje arriesgado, el director nos presenta una obra entre la intriga, el terror, el miedo, la oscuridad, los espectros, las repeticiones, los dobles personajes, la implicación del público, acompañado de una música excelente, unos vídeos perfectamente coordinados con los actores, teatro de sombras, un magnífico maquillaje, un correctísimo vestuario, un movimiento escénico por todo el patio de butacas, el teatro dentro del teatro, la participación del público,…
Desde el comienzo, las luces apagadas, los personajes que pululan entre nosotros, el misterio, el desorden cronológico, el principio es el final, ya el ambiente nos imbuye de cierto nerviosismo, de expectativa, de misterio, de reto a la imaginación y a la inteligencia por intentar resolver los enigmas que nos plantean y por los que perdieron la vida los seres que nos circundan.
Grandioso espectáculo, inquietante montaje, todo encaja, todo está coordinado, las imágenes, el argumento, los enigmas sin resolver, los pasillos llenos de fantasmas, la interpretación más que notable. Obra coral donde todos los actores saben dónde tienen que estar sin perder su natural falta de vida, destacar a Raquel León, que también firma el maquillaje, la asistencia en las labores de producción, el entusiasmo teatral de director y Compañía.
Obra que debería presentarse en escenarios de mayor envergadura, no por cuestiones técnicas, sino por darle más publicidad, porque se lo merecen, por este trabajazo de buen teatro, porque no es fácil hacer temblar al espectador de miedo y comedia al mismo tiempo, de ingenio y estudio, de regocijo presente y cierto resquemor por el mundo del más allá,… ya les digo, que aquí nadie se duerme, que nos tienen en vilo, que es teatro del bueno, Nessun Dorma, no lo olvideeeeeeeen.

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