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Que la convivencia en pareja es difícil, nadie lo niega. Que la pasión se convierte en costumbre, y la costumbre en rutina, y la rutina en reproches, y los reproches en desencuentros, y los desencuentros en soledades, y las soledades no son buenas.
Porque uno piensa en cómo salir de esa soledad, y se imagina cosas que no son, y ya no se ve en tu pareja el complemento necesario para crear nuevas expectativas, y cuando te quieres dar cuenta, cada uno va a lo suyo, aunque compartan cama y mesa.

Por eso en Los vecinos de arriba, escrita y dirigida por Cesc Gay, llega un revulsivo en forma de pareja distinta. Una pareja que va a romper los moldes de la primera. Que va a suponer un abrirse en canal y decirse lo que antes solo se pensaba, y cada uno va a destapar sus vergüenzas.
Ya era de hora de contar con textos de este tipo de comedia. Casi siempre estos montajes nos vienen de fuera. Autores que han triunfado en Francia, en Londres, en Italia,… avalados por no sé cuántos miles de espectadores que lo refrendan. Ahora lo tenemos aquí. Un buen texto, una excelente interpretación, una medida y cuidada dirección, una escenografía atrayente, una vuelta de tuerca a la trama y a la situación,… Veremos si el público lo aprecia como es debido. Que pase de boca en boca, que siendo una comedia extremadamente divertida, lleva una carga de profundidad extrema, lleva un conocimiento magnífico de los personajes, una rotunda lección de las relaciones en pareja.
Y a ello contribuyen grandemente los cuatro actores que la interpretan. Candela Peña, refleja el nerviosismo de la mujer que quiere quedar bien, que se avergüenza un poco de su marido aunque lo quiera, que teme y sabe que lo está perdiendo, una mujer con una riqueza interior extrema. Xavi Mira, se muestra contundente, perfecto en su rol de marido frustrado, que prefiere disimular con humor lo que le aterra. Estupenda Pilar Castro, contenida, gestual, realista, inteligente, terapeuta. Y Andrew Tarbet, espontáneo, natural, sin estridencias. Bajo la experimentada batuta de Cesc Gay que se nota que conoce a sus actores y los cuida, y los mima, pero saca lo mejor de ellos sin que apenas se note, que es como mejor se les orienta.
Los vecinos de arriba son un revulsivo para la pareja en crisis, pero debe ser un revulsivo para los que gustan del buen teatro, por lo tanto solo les digo, vayan a verla.

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