stradivarias
Sensacional, porque sales con la sensación de haber pasado un rato divertido, de haber podido asistir a un concierto donde cuatro `mujeres` virtuosas tratan a sus instrumentos con total confianza, sin remilgos de que puedan estropearse, como si fueran parte de su propio cuerpo.
Impresionante, porque impresiona la soltura con que manejan esos mismos instrumentos, pero también las voces, los gestos, el enlace entre unos temas y otros.
Estupendo, porque ellas están estupendas, el espectáculo está estupendo,  las músicas son estupendas, el ritmo es estupendo, la comicidad es estupenda.
Insólito, porque consiguen hacer de un concierto un guión, de un espectáculo un divertimento, de una diversión una visión de las diferentes músicas del universo.

Extraordinarias, en definitiva, estas cuatro músicos, en Stradivarias,…  Melissa Castillo, con la viola como bastón de ciego, dominando los acordes, la expresión, el tempo,… Irene Rouco, con el violoncello, con su desparpajo, con su silbido, con su encanto, su fascinación, su embrujo,… Inma Pastor, arrastrando el contrabajo sin esfuerzo, tratándolo de tú, demostrando una voz potente, exquisita, arrebatadora,… E Isaac M. Pulet, al violín, igual de sensual que ellas, igual de femenina, igual que ellas de diestro y hábil con su instrumento,… como digo, las cuatro están fantásticas, explosivas, en un juego de sonido acompasado perfecto, tocando lo mismo a Beethoven, a Shubert,… como interpretando una copla, un bolero, el jazz, el pop,… que con tan buena cuerda suena perfecto.
No utilizan la palabra hablada, pero el diálogo entre instrumentos y gestos, entre canciones y diversos estilos, es tan expresivo, que no perdemos ripio y hace que no nos distraigamos ni un momento.   
Algunos números son de quitarse el sombrero, de sentir la música como algo nuestro. Y el final es apoteósico, emotivo, portentoso, las cuatro alrededor del contrabajo, tocándolo a ocho manos, y nosotros, espectadores, aplaudiendo.
No me canso de adjetivar este espectáculo: excepcional, inhabitual, singular, sobresaliente,… por este cuarteto de cuerdas locas que nos vuelven locos de música, de ritmo y de risas en los asientos.

Bitnami