viejovenes
Las palabras compuestas se forman con la unión de dos o más palabras simples, es decir, dos lexemas que se mantienen invariables y poseen significado. Si unimos dos lexemas nos puede salir un sabelotodo, un cantamañanas, o un pelirrojo. Y si unimos un joven con otro mayor pero teniendo la misma edad, según Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, nos sale un viejoven. O sea, esa persona de edad intermedia que ni es suficientemente mayor para ser carca, ni lo deseablemente joven para seguir haciendo tonterías.
Pasa lo mismo con otros términos como amigovio, papichulo, follamigo o cagaprisas pero en otros contextos y significados.

Y dicho esto, los dos cómicos, nos informan que el título no tiene nada que ver con lo que van a representar y cumplen su amenaza. Y hacen muy bien, porque hacen lo que les da la gana que para eso son los creadores del espectáculo.
Mezclan imágenes de vídeo con su presencia escénica y dibujos más o menos animados con su animación personal y directa. En ocasiones se diría que estamos viendo Muchacha Nui,  Museo Coconut o La hora Chanante. Y están en su derecho, que para eso también fueron los iniciadores.
Los “esqueches” se suceden uno tras otro, porque todos juntos no sería posible por una cuestión de orden. Unos son mejores que otros y otros son más destacables que algunos. Es natural, pasa siempre. Lo que sí pasa es que esos “esqueches” siempre se salvan por el desparpajo, la comicidad y el ingenio de los dos actores. Por ejemplo, el de la máquina del tiempo podía ser endeble, pero Joaquín Reyes está fabuloso contándonos las vicisitudes de su familia ficticia. El del móvil humano es Ernesto Sevilla el que se crece y recrea un gag muy divertido y escatológico finalmente. En algunos otros, los dos están estupendos pero da la impresión de que no lo cierran del todo y falta ponerle un broche final más contundente. En algún número lo mejor son los silencios, las miradas, la complicidad entre ellos, la falta de pudor, el absurdo de las situaciones. Aún así, el público, con el teatro lleno hasta en los servicios, pasa dos horas divertidas, riéndose y planteándose filosóficamente el porqué del significado de la palabra Viejóvenes.
Podría haberse llamado Reyevilla o Ernesquín porque de lo que se trata es que sin amalgamarse, juntos pero no revueltos, unen dos personalidades que se complementan y se necesitan, pero que respetan su espacio, como las parejas de buena educación y familia, y conforman un vocablo nuevo de dos componentes nada usuales. No los busquen en ningún diccionario, háganlo en el escenario que es su medio natural.

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