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Teatro del Astillero celebra su vigésimo cumpleaños y lo quiere festejar haciendo lo mejor que sabe: teatro. Y esta vez lo conmemora representando teatro del teatro, una especie de metateatro donde no deja “títere con cabeza”, aprovechando que también se celebra el cuadrigentésimo aniversario de Cervantes y, por ende, del capítulo aquel del Quijote donde el Retablo del Maese Pedro rueda descabalado por acción de nuestro Caballero de la Triste Figura. (Otros retablos han rodado estos días, pero de esa cuestión nos pronunciaremos en otro momento).

Los Charlatanes, creación colectiva del director, Luis Miguel González Cruz, junto con Inmaculada Alvear, Daniel Martos y Yolanda Dorado, sigue la premisa del concepto de charlatán: persona que practica la estafa con el fin de conseguir beneficio económico o profesional. El don que tienen es el de la palabra, aunque también pueden ser prestidigitadores, líderes espirituales, curanderos o maestros del embaucamiento. En este caso, dos marcianos, Lady Penélope y el capitán Scarlet, basados a su vez en unas marionetas televisivas inglesas de los años 60 viajan a la tierra para, como gestores culturales, buscar la ayuda necesaria para los desmanes que hay en el planeta rojo.
Mas, hete aquí, que lo que encuentran es aún peor: blancos que son falsos negros, dramaturgos que escriben al dictado, consejeros, delegados, comisionistas, actores que se venden al mejor postor, programadores, asesores, burócratas, técnicos políticos que ven en el teatro extensiones de sus negocios y moradas, la cultura inculta, y más allá, la educación, el paro, la migración, el capitalismo, el poder de ministros menesterosos, las subvenciones, en definitiva, chupar de la teta oficial.
Y todo lo interpretan con gran desparpajo, con acidez, con ironía, con crítica directa, con desgarro, pero con mucho humor, los tres actores que encarnan las distintas situaciones y personajes, que son muchos. Eugenio Gómez, encarna la seriedad con mucho gracejo, con socarronería, con aplomo ingenioso y con carácter. Nunca defrauda. Nuria Benet, da alegría verla, ofrece no solo gracia, lo da todo, físico, agudeza, acento, garbo, salero, chispa, talento. No pienso perderme ni una interpretación suya.  Y Daniel Martos, también colaborador en el guion, inmensamente gestual, cómico innato, de natural donaire. Entre los tres van repartiendo perlas mordaces, y hacen que pasemos una hora y media de entretenimiento crítico, ¡qué razón tienen y qué bien se ríen de lo que debiera ser dramático!
Aprovechan, unos y otros, actores y autores, para darse un merecido homenaje a esos veinte años del Teatro del Astillero, y los que ya peinamos canas en la barba, recordamos o nos hacen recordar a esos grandes Guillermo Heras, Juan Mayorga, José Ramón Fernández, Marco Antonio de la Parra, Raúl Hernández Garrido, Francisco Vidal, Ángel Solo,… ¡Felicidades! Porque mantener una Compañía lo suficientemente independiente con las características políticas y económicas que ellos mismos nos cuentan en Los Charlatanes no es nada fácil y tiene un gran mérito no exento de locura.

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