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Jorge Javier Vázquez, el presentador televisivo, el hombre mediático que todos conocen, pide a gritos “Sálvame”, y se lo pide a una supuesta psicoanalista porque tiene un sueño que se repite una y otra vez. Si todos hiciéramos eso los psicoanalistas estarían forrados de dinero, si es que no lo están ya. Pero el sueño de Jorge Javier es musical, es con un cantante, francés para más detalles, que le susurra algo que no entiende. Y él quiere comprenderlo.

Para eso tendrá que desnudarse. Tendrá que sentarse en un sillón de cuero y repasar toda su vida, incluso los detalles más escabrosos, confesarse y redescubrirse. Y puesto que sueña con una canción, ¿qué mejor forma que hacer un repaso vital a través de canciones, de música, de bailes, en forma de sentimientos?
Jorge Javier Vázquez, además de mostrarse sincero y sin tapujos, yo creo que quiere darnos a entender que las figuras televisivas, los famosos del cotilleo o el periodismo rosa, como quieran ustedes calificarlo, también son seres humanos. También han tenido un pasado. También han sufrido. También se sienten solos. También tienen ideales. También lloran.
Y como Jorge Javier Vázquez no tiene nada de tonto, al contrario, sabe lo que quiere y, además, puede hacerlo, se saca de la manga una autobiografía, La vida iba en serio, que obtiene un gran éxito de ventas (no sé si de lectores). Aprovechando tan rotundo reclamo, piensa que por qué no probar suerte en los escenarios. Y, nuevamente con gran acierto, produce una función extraordinaria con un actor extraordinario y un personaje fuera de lo común: Miguel de Molina, al desnudo. Crea El laboratorio de la voz y nadie mejor que él para aplicar las enseñanzas aprendidas. Se pone en contacto con un estupendo dramaturgo y director de escena, Juan Carlos Rubio y a partir de ahí, vemos lo que vemos y oímos lo que nos cuenta y lo que nos canta.
Y cuenta con Kiti Mánver, excepcional actriz, inmejorable también cantando, que le ayudará en sus labores de interpretación, aunque se le note, (a él), un tanto encorsetado, un poco rígido, (quizás por ser el estreno en Madrid, que siempre impone) pero muy digno, muy ‘echao pa’alante’ en argot castizo, muy decidido y muy emocionado.
Los tres actores-bailarines-cantantes, Alejandro Vera, Víctor González, Edu Morlans, están perfectos en sus vaivenes, canciones, pasos, y se nota que le arropan con cariño.
Escuchamos y tarareamos algunas de las canciones de su vida, que también son de la nuestra, bajo la dirección de Julio Awad y la coreografía de Federico Barrios. La escenografía de Ana Garay es funcional y suficientemente simbólica para evocarnos los diferentes ambientes.
En definitiva, que Jorge Javier Vázquez, el admirado presentador catódico, tendrá a sus incondicionales a sus pies, entregándose, porque él se da por entero y, efectivamente, se lo toma en serio, y aunque sus detractores le critiquen por el simple hecho de ser “vos quien sois”, deberán reconocer que ofrece una producción impecable de teatro musical sin grandes alharacas pero con buenas intenciones. ¡Bienvenido, compañero!

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