la-adopcion
Cuando una pareja quiere ir más allá de sus propias relaciones, cuando tiene tanto amor que se les desborda de las manos y de los sentimientos, tienen necesidad de dárselo por entero a otras personas. Y entonces, comprenden que nadie mejor que un ser humano en común, un hijo.  Un hijo, que no será tanto una continuación de ellos, sino la realización de unos sueños que no terminan cuando uno despierta.

Esta pareja no puede tenerlos por voluntad propia. Pero lo necesitan. Y, por eso, deciden adoptarlo. Nos debe dar igual su procedencia. Y Natalia y Daniel, interpretados magistralmente por Nora Navas y Francesc Garrido, viajan a un país del este. Previamente ya han tenido que pasar una burocracia lacerante y ofensiva y, a pesar de ello, no han cejado en su empeño.
Una vez allí, empiezan de verdad sus penurias. Sabían que no iba a ser fácil, pero eso no les arredra. Sin embargo, hay veces que la entereza se desmorona. ¡Tantas trabas! ¡Tantos impedimentos! ¡Tantos intereses económicos!
Así surgen los desencuentros, el rescoldo de fuegos personales, el poso del aroma de un café que se sirve frío. Pero, como guerreros en una cruzada santa, hay que levantarse después de cada golpe, hay que tomar decisiones, hay que conseguir la victoria, aunque sea sin alardes, callada, sufrida, humilde.
Daniela Féjerman firma una película dura pero entrañable, real pero ilusionada, auténtica y emotiva. La naturalidad de los actores la hace cercana, familiar, conocida. Es cine español. Un cine sentido, riguroso y tierno.
Ya sé que muchos buscan en las películas evasión, acción, secuencias infrahumanas y de otro mundo, pero esta es vida, reflejo de lo que pasan muchas parejas, lectura apacible y dolida, humana, social, nuestra.
Que no se pierda en el silencio oscuro de las salas durante unas pocas semanas por el simple hecho de ser sincera.

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