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Los dos grandes solventaron sus compromisos sin grandes sustos contra Las Palmas y Getafe -no contamos el numerito de disfraces de Halloween de los culés- para seguir una semana más al frente de la tabla, con el Clásico ya en el horizonte. El Atleti, que se dejó dos puntos en Riazor, pierde la tercera plaza en favor del Celta, la gran sensación de la Liga junto a Villarreal y Eibar. Todos ellos tienen ahora mismo billete europeo, pero ya Valencia y Athletic acechan con cierto peligro.


Sin la última copa en un bar que muchas veces es el partido de los lunes, se puede hacer ya balance de la jornada 10 y del casi del primer tercio de la Liga. Si la semana pasada hablábamos de que el previsible status quo ya estaba llegando, en esta se confirma en el caso de los grandes transatlánticos –Madrid y Barça– y entran dudas sobre el pelotón que llega a sus espaldas.
El primero de esa lista hasta ahora, que aspira como poco a ‘hacer la goma’ -valiéndonos del símil ciclista- con respecto al grupo de cabeza, era el Atlético de Madrid, que abrió la jornada el viernes contra el digno y correcto Depor. Una parte y un gol para cada equipo y una imagen para el recuerdo: la de Giménez, el defensor uruguayo que no duda en poner su cabeza a ras de suelo para despejar balones, llorando como un niño -es lo que es- después de fallar en el gol que más tarde convertiría Lucas, ídolo de deportivistas y amantes del Comunio en general. Los rojiblancos se despegan a más de un partido de Madrid y Barça y vuelven a abrir el debate, cada vez más ruidoso, donde el aficionado se pregunta si replegarse para contragolpear es siempre todo lo oportuno que debiera; si el Cholo, Dios omnipotente, puede ser que se equivoque en determinados momentos.
Así, el Madrid comenzó el sábado siendo líder, posición que no abandonaría. Su partido de las 16:00 horas fue tranquilo y plácido, como su horario. Isco, Cristiano y Jesé decidieron con rapidez ante Las Palmas, que no ha encontrado en Quique Setién -o éste no lo ha encontrado aún – el revulsivo que los canarios necesitan si quieren quedarse en Primera. Los de amarillo que sí triunfan son los del Villarreal, primer equipo en la actualidad de la Comunidad Valenciana  y que pudo ver tranquilamente el derbi vecinal entre Valencia y Levante después de ganar 2-1 al Sevilla. Mucho Bruno y mucho Bakambu para unos hispalenses que siguen decepcionando. Del duelo entre equipos de la ciudad del Turia destacar lo que le costó ganar a los locales -los tres goles llegaron en la media hora final- y la nueva pitada a Nuno, que va a necesitar muchas victorias más para calmar las aguas chés.
Los focos se detuvieron, ya con la caída de la noche, en Sergi Roberto en Getafe y en Iago Aspas en San Sebastián. El primero, que ya apunta todo lo que esperaba de él, estuvo a la altura -al menos- de dos super genios como son Luis Suárez y Neymar, a quien les regaló dos asistencias de mucho nivel para certificar la victoria de los de Luis Enrique. Desgraciadamente hemos visto más veces las fotos de después de los jugadores del Barça disfrazados, criticable más por el momento y lugar que por la acción en sí, que el taconazo maravilloso y el pase largo medido del centrocampista catalán. Para pensarlo. Por otro lado, y por continuar con el fútbol, el Celta sigue hundiendo jornada a jornada el mantra del ‘ya caerán’. Contra la Real, una plantilla que parece desaprovechada si vemos hombre a hombre, no fueron ni Nolito ni Orellana, como habitualmente, las estrellas celtiñas. El enfant terrible de Balaídos, Iago Aspas, conquistó Anoeta junto a Pablo Hernández para colocar a los de Berizzo en una merecidísima tercera posición liguera.
El domingo, sin que jugasen los grandes grandes, dejó un día teóricamente descafeinado, que sin embargo se volteó gracias a sobre todo dos partidos. El de comienzo y el de cierre, protagonizados por los conjuntos vascos del Eibar y el Athletic. Los armeros siguen siendo la aldea gala de la liga y en esta ocasión recibieron a un compañero de fatigas, quizá el otro gran máximo exponente del fútbol humilde de la Primera División: el Rayo Vallecano. En esta lucha de juego modesto pero honorable, de toque y construcción, ganaron los primeros. No fue esta vez Astérix Bastón, sino Diego Llorente quien decantó la balanza marcando (en propia puerta) el único tanto del encuentro.
El mismo resultado de 1-0 se vivió en Gijón entre el Sporting y el Málaga, que pelean los dos por el objetivo de salvarse de la quema de Segunda. Los asturianos se apoyaron en un inspiradísimo Halilovic (o ‘Guajilovic’, como le han apodado ya algunos) para ganarse a la afición a base de juego, tiros al palo y de escanciar sidra, modo que eligió para celebrar su primer tanto con la camiseta sportinguista. Otros que vestían de rojo y blanco, el Granada, vieron cómo un nuevo partido se les escapaba en la última jugada. El verdugo fue Caicedo y la gran víctima Sandoval, técnico de los nazaríes, que lloró de impotencia como el viernes lo había hecho Giménez.
La lluvia, en forma de tormenta y de goles, se la llevó el Betis en el último partido del domingo. El tridente del Athletic Iñaki Williams (dos goles), Raúl García (un gol, dos palos) y Aduriz (el rugido del león) fue demasiado para los de Mel, que sin la inspiración de Rubén Castro se convierte en un equipo insípido.

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