cabaret

¡Bienvenidos! Señoras y caballeros: Apréstense a disfrutar y sufrir y deleitarse con este clásico del teatro musical. Porque es un musical en toda regla, pero también es una gran función de teatro. Es una historia de amor y de política, de soledades y desencuentros, de frustraciones y de esperanzas truncadas.

Welcome! Ladies and gentlemen: Déjense llevar por las voces, por las coreografías, por la interpretación de los actores, por la música en directo de una gran banda, por una excelente escenografía y una cuidada puesta en escena.

Bienvenue! Mesdames et messieurs: Bajo una historia que comienza con diversión, trasgresora, incitadora a mundos prohibidos o sensuales, subyace una amarga realidad, un período funesto de la historia mundial, un poder omnívoro con los que no consideran de su especie, y unos personajes solitarios, perdidos, amenazados.

¡Benvenuto! Signore e signori: ¡Vengan al Cabaret! Vamos al Kit Kat Klub a ahogar las penas, a cantar como si no pasara nada, a provocar sensaciones y emociones escondidas, entre luces, música y humo, bebida y sexo, aunque de puertas afuera haya que luchar por conseguir unos marcos, haya que esperar acontecimientos inimaginables, y estemos necesitados de compañía.

Willkommen! Meine Damen und herren: La sordidez del drama se va desarrollando con dulces guindas de calidad en el ritmo, en las canciones, en la pesada y envolvente atmósfera de un Berlín de 1931; una notable actuación de todo el reparto que hace que nos retrotraigamos tanto al mundo del cabaret, como a la mala situación de la época y de los personajes.

Herr Jaime Azpilicueta, que ya había participado en la versión que se estrenó en 2003, pero sin importarle las posibles referencias que hubiera entonces, ni el recuerdo que casi todos los que gastamos cierta edad tenemos de la película protagonizada por Liza Minnelli, nos ofrece un espectáculo completo, redondo, muy bien acabado en todos sus detalles, fiel pero, al mismo tiempo, renovado, fresco, acorde a los montajes de hoy en día sin perder la esencia mítica del Cabaret de siempre.

El elenco, todos, están perfectamente sincronizados, ensayados, medidos, dando lo mejor de cada uno, no solo a la hora de cantar o bailar, sino también en la encarnación de sus gestos, de su interpretación, de sus vivencias.

El teatro Rialto acoge con eficacia y técnica los diferentes ambientes y decorados diseñados por Ricardo Sánchez Cuerda, y es sobresaliente, también, la caracterización, el vestuario, la iluminación, la ejecución de las partituras, el sonido,… todo. Un espectáculo para no perderse. E incluso, si podemos, verlo más veces. ¡Vamos, pues, al Cabaret!

 

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