Cada oveja con su pareja. Y si no, a buscarse el consuelo con quien tengamos más cerca.  Porque estima y ocasión, son buenas para el corazón.

El otro lado de la cama

El otro lado de la cama, el que ocupa nuestra pareja en el colchón cotidiano de todos los días, tiene su forma hecha e impregnado el olor y la esencia de nuestra media naranja. Lo que pasa es que hay veces que uno desea que ese hueco lo llene otra presencia. Y eso tiene consecuencias. Y de ahí vienen las mentiras, los celos, las ocultaciones, también la soledad, la desesperación, la incomprensión.  Pero el ser humano (y más si es joven) tiende a complicarse la vida. Y no se conforma con lo que tiene, precisamente porque ya lo tiene. Un dolor alivia un dolor y un amor cura otro amor. Y ya se sabe que el amor está un poco loco, y salta de cama en cama, y añora las sábanas conocidas, y busca hacerse hueco en otras esquinas del catre por estrecho que este sea. Y aunque todos tenemos un lado preferido para dormir, tal vez soñar, quizá gozar, siempre habrá quien quiera probar a cambiarse de lado o a poner el jergón del revés.

De todo esto nos habla y nos canta esta representación. Nos recuerda que “hay una cosa que te quiero decir”, “al calor del amor en un bar”, nos rememora cómo era “la chica de ayer” que dormía a nuestro lado, nos pide constantemente “dime que me quieres”, o nos incita a “salir de casa con la sonrisa puesta y saltar” para gritar a los cuatro vientos que, por una noche, hemos triunfado.

Me ha faltado algo de sonido e intensidad en las voces habladas y en las canciones que interpretan correctamente Álex Casademunt, Noelia Miras, Mónica Aragón y José Manuel Pardo. Junto con sus compañeros de reparto, se mueven con soltura, ponen desparpajo y una dosis de picante suficiente para entretener la velada. Los diferentes espacios están muy bien solucionados con unos pocos cambios de elementos de utilería, vestuario diverso e iluminación adecuada.

La obra resulta ser una comedia de enredos, de equivocaciones pretendidamente buscadas, de amistad, de dudas, de sospechas, de encuentros y desencuentros, de obsesiones, de promesas, de sexo latente y recóndito, de imaginarias relaciones y reales situaciones…

Al fin y al cabo, el amor y los celos son compañeros y el que buena cama hace, en buena cama se acuesta. Y es un hecho que si saltas y bailas sobre el lecho, a lo hecho pecho. Hay una cama sugerente y abierta esperándonos en el escenario del Fígaro. En tu decisión está elegir qué lado quieres.

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