En el teatro y sus submundos no solo cabe esperar agua fértil, autores noveles con obras inéditas. Con demasiada frecuencia, constatemente, como pequeñas plagas de seres extraños (todo actor es un ser extraño), invadiéndolo todo y desde lugares remotos y cercanos, existen, crecen y se reproducen personas que sin reparos y denodadamente hacen esfuerzos por aprenderse, ensayar e interpretar un personaje.

teatro-3

Esta gente, por amor al arte y a la amistad-comunicación, saca del tiempo tiempo y sin dejar de ser los mismos luchan contra ellos mismos para ser otros.
Son especialistas en pasar desapercibidos hasta que suben a un escenario con un público conocido nunca superior a cien y eso ya es un éxito. Son novilleros sin muleta porque siempre les toca torear reses corridas. Son como peones del teatro que construyen los caminos por donde han de pasar los consagrados. Son cazadores sin licencia que furtivamente otean la pieza disparando solo con el ruido de la boca. Son sastrecillos valientes capaces de arrancarles las palabras a cualquier texto de reconocidos monstruos. Son malabaristas en la cuerda floja capaces de caerse y levantarse para volver a intentarlo.
Estos hombres y mujeres invaden los rincones cotidianos y ensayan en cualquier lugar insospechado. Dejan casa por horas, estudian sin obligación de exámenes, se disfrazan sin ser los carnavales, se sofocan, meten morcillas, se quedan callados, ríen en escena y lloran ante los aplausos familiares. Improvisan, se les olvida todo o no se lo aprenden nunca, no saben qué hacer con las manos, se les seca la garganta y hasta se permiten el lujo de no acudir a los ensayos. Pero, sobre todo, disfrutan, brindan por el éxito y por algo tan de todos como es el teatro.
Son valientes estos seres porque, sin complejos, son actores y artistazos; solo es cuestión de años representando. Lo principal ya lo tienen: ponen corazón, y si escuchan atentos, oirán cómo palpitan revolucionados.

teatro-2

Desenpolvan textos de antaño, los liman, los pulen, les quitan la grasa para que la representación no dure más alla´de la hora y cuarto. Da igual que el texto sea negro o descafeinado, de Shakespeare, de Lorca, de Alonso Millán o de Alfonso Paso. A algunos le añaden una gota de leche para hacerlo cortado, otros llevan mucha nata y que resulte de fácil trago, y los más atrevidos se atreven con textos puros, amargos, para sacarle todo el aroma al hecho dramático.
El mes de mayo ya no es para ellos el mes de las flores, es el mes de los estrenos, (flor de un día al fin y al cabo), donde muestran todo el esfuerzo acumulado, donde sueltan sus nervios, donde ponen a prueba su entusiasmo. Y después se van a celebrarlo, a comentar lo que hicieron bien y lo que se les ha olvidado, a revisar el vídeo, a quitarse el peso de encima y el gusano el estómago.
Tienen mucho mérito estos actores, estas compañías de aficionados, hacen que el teatro siga vivito y coleando. Para ellos mi mejor aplauso.
 

Bitnami