En la ópera de La Bohème podemos apreciar, ver, sentir varias historias. En La Bohème está la luna, están las buhardillas de París, las calles hirviendo de vendedores, niños, jugueteros, soldados,… Están los cafés melancólicos, los paseos sin destino, la contemplación de los dulces tras los escaparates. Están esos jóvenes artistas e intelectuales, apodados bohemios, porque subsisten como pueden en condiciones precarias, pero siempre generosos, siempre alegres, siempre excesivos.
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Sin verlos realmente en escena podemos vislumbrar la presencia de Cèzanne, de Degas, del filósofo Balzac, del poeta Baudelaire, del escritor Flaubert, del músico Bizet y su coetáneo Chabrier, y en algún momento me he imaginado también al gran poeta maldito César Vallejo. Cada uno con su historia, todos atrapados, (englobados diríamos hoy), en un ambiente sórdido, oscuro, paupérrimo, sí, pero enormemente creativo.
En la historia de La Bohème hay frío, hay hambre, y por sobre ellos, el amor. Es una historia de amor. O dos. Y es una historia de enfermedad, de soledad, de amistad también, y está el silencio. No, el silencio, no. Nunca el silencio. Porque volamos con las voces transportados por la excelente música de Puccini y la soberbia interpretación de la orquesta y la magistral entonación de los cantantes.
Yo soy el poeta, tú eres la poesía” le dice Rodolfo a Mimí, recién enamorados. Y la vemos y la sentimos, y la podemos oír, (la poesía), ¡qué privilegio!, y nos emociona por su desgarro.
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Y hay dos historias, o más, historias de celos, historias de amor, de enfermedad, de encuentros y alejamientos. Corazones que se oyen a través de las flautas y los oboes, en medio de las trompas, corazones palpitantes atados por los instrumentos de cuerda, siguiendo el ritmo de timbales, tambores, campanillas, con el canto etéreo de la vida de los protagonistas y al mismo tiempo plomizo de los sentimientos. El romanticismo con sus consecuencias finales. Historia de la generosidad, historia de la precariedad, historia de la muerte ineludible.
Una buena ópera más que con gran acierto han programado en el teatro Reina Victoria para este cálido mes de mayo.

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